Holanda vende más e-bikes que bicicletas tradicionales

Si hablamos del paraíso de la bicicleta, lo más probable es que por la cabeza se nos pase Holanda, un país donde la este vehículo se ha convertido en indispensable para los trayectos cotidianos, principalmente en ámbito urbano. No obstante, las bicicletas convencionales están quedando en un segundo plano ya que, por primer vez, en 2018 se vendieron más e-bikes, exactamente 409.000 unidades, convirtiéndose así en el país europeo con más bicicletas eléctricas.

Quizá esta noticia podría pasar de puntillas, pero lo cierto es que es muy sintomática y un buen ejemplo de lo que nos depara la movilidad durante los próximos años. Las e-bike no han llegado para ser una simple alternativa a la bicicleta tradicional, sino que pretenden sustituirlas, y Holanda es el gran ejemplo de ello, viendo como la tendencia va cambiando en favor de la bicicleta eléctrica.

No obstante, también hay ciertos puntos negativos al aumento de las e-bikes como por ejemplo un mayor desembolso en el momento de compra ya que este tipo de bicicletas son más costosas que las tradicionales. Cierto es que esto supone una mayor facturación para empresas fabricantes, pero los usuarios deben de hacer frente a un gasto mayor. Otro punto negativo es el aumento de accidentes a causa del aumento del número de mayores de 65 años que utilizan e-bikes, así como el mayor riesgo por circular sin casco.

Otro debate que genera la e-bike es el tráfico, ya que a mayor cantidad de bicicletas, mayor volumen de vehículos circulando por las calles de las grandes ciudades, algo que también se reflejado en los sitios habilitados para el estacionamiento de las mismas. No obstante, los patinetes eléctricos también tienen parte de culpa en este apartado.

Lo que queda demostrado es que las bicicletas eléctricas son el futuro de la movilidad urbana sobre dos ruedas.