Probando mi primera bici eléctrica … de YAMIMOTO

Tengo que confesar que ir en bici no es una de mis habilidades innatas. Aprendí tarde, como a los 11 o 12 años, y con la primera caída ya le cogí eso que llamamos ‘respeto’.

Pero es un medio de transporte cómodo, sano y muy, digamos, ‘europeo’. Queremos llenar nuestras ciudades de bicis y vaciarlas de coches. Una idea bucólica a la que me sumo, conocedora, no obstante, de sus limitaciones. Pero ése es otro debate.

Por eso y porque estreno trabajo en una zona plana de mi ciudad. Me he animado a ir en bici o, como mínimo, a intentarlo. Soy de las que se pasa unas 6 ó 7 horas sentada delante de una pantalla, así que empezar el día con media hora de bici no me va a hacer ningún mal…

Para ello, siguiendo el manual de los ‘principiantes’, he decidido probar bicis con las que recorrer los 8 kilómetros que separan mi casa de la oficina. La primera, la Brompton de unos amigos. La verdad es que la Brompton está de lujo: ligera, práctica, súper plegable y una gozada tanto para ir con ella como para subirla al autobús, por si estás muy cansada o si cae la solana del mediodía y no quieres sudar el ‘tocino’.

Pero como todo en la vida, no puede ser perfecta. La Brompton tiene un inconveniente. Importante. El precio. Es cara señores, para los que no lo sepan. ¡Adelante! Miren, comparen y, si alguien les dice que la compren en Wallapop, ya pueden contestarle que hay pocas y rifadas. ¡Toda una diva!

Así que me fui a por la segunda prueba. Mi cuñada me dejó su bici de ‘paseo’ del Decathlon. Seamos serios. Ni es de paseo ni se van a llenar las calles de las ciudades de esas bicis peso plomo, afortunadamente. La devolví ‘como alma que se la lleva el diablo”, antes de que pudiera lesionarme los meniscos (recordad que no soy una PRO y para eso prefiero ir en moto).

Y, mi tercera prueba, gracias a Matusalen Bikes  ha sido de una bici eléctrica YAMIMOTO. ¡Mi primera bici eléctrica! Lo cierto es que me pensaba que el funcionamiento era diferente. Que consistía en ir en bici ‘normal’ y cuando te cansabas tenía que encender el motor. Cosas de las ideas preconcebidas.

Pero no. Te pones en marcha ya con la bici ‘encendida’, de lo contrario el peso de la batería ‘carga’ innecesariamente la bici (creo que todo esto le llaman ‘pedaleo asistido’). Y empieza tu recorrido. En este caso mi recorrido ha sido un maravilloso paseo por la playa primero, el Pont del Petroli después, pasando por el puerto de Badalona, también por la entrada a Barcelona desde el puerto de Sant Adrià, atravesando la Diagonal del Mar y por fin, la llegada a Pueblo Nuevo, con sus muchos y concurridos carriles bici.

Sí, lo sé, tengo la suerte de vivir frente al mar y disfrutar de un paseo matutino en bici viendo el horizonte mediterráneo. Ese es otro motivo más de peso para pasarme a la bici, en este caso eléctrica.

Y casi ninguna pega a la YAMIMOTO que me trajo rauda y veloz por los 8 kilómetros. Bueno siendo sincera, no fui demasiado rauda, ni veloz, primero para no competir con la cantidad de patinetes eléctricos que te rebasan a la velocidad de la luz. Segundo, para no atropellar a peatones y otras “hierbas” que cruzan por tu camino.

Pero fui cómoda. Mucho. Pedaleas como en una bici normal, con mínima marcha eléctrica para sentir que haces algo. Pero si quieres, no tienes que hacer el esfuerzo de las subidas. Te ‘ayuda’ si estás fatigado. Y puedes ‘acelerar’ cuando cruzas interminables semáforos o zonas más complicadas. En definitiva, entiendo perfectamente que Holanda se haya pasado a la bici eléctrica. 

¿Qué beneficios tiene ir en bici?

-Tienes un medio de transporte independiente

-Te mueves y haces ejercicio

-Disfrutas al aire libre

-Es sostenible

¿Y qué beneficios tiene particularmente la ‘eléctrica’?

-Bajo consumo

-Fácil recarga

-Ayuda contra la fatiga

-Práctica para la ciudad con diferentes niveles

Así que ya no tengo duda de que éste es mi futuro medio de transporte, cuando encuentre donde guardarla…

¿Y el tuyo?